Diana Lobato: “Gracias al conocimiento de los Amigos, los Encuentros con Artistas suponen un aprendizaje bidireccional”
El ciclo Encuentros con Artistas es una oportunidad para conocer desde otro punto de vista la escena artística madrileña. ¿Consideras que estos encuentros son una forma de disfrutar el arte de una manera social y educativa?
La idea surgió por las ganas de vincular nuestro trabajo con el artista vivo. Tiene una visión educativa muy importante. Todas las labores que desempeña la Fundación de Amigos giran en torno a acercar el arte a la gente y siempre tenemos esa visión educativa, aunque muchas veces los propios Amigos saben más que nosotros, lo que construye un entorno de aprendizaje bidireccional y un diálogo muy bonito entre ellos y nosotros.
El próximo encuentro es el 2 de octubre y es con al artista Antonio Crespo Foix en la Galería Michel Soskine, cuya obra se caracteriza por tener un lenguaje formal y conceptual. ¿Puedes contarnos algo más sobre esta actividad?
Siempre intentamos abrir el abanico de artistas para que sea lo más enriquecedor posible. Cada artista que participa muestra algo diferente a lo que se ha visto hasta el momento. En este caso, Antonio Crespo Foix es especial porque trabaja con una escultura muy delicada, utilizando materiales como los alfileres, el alambre y las fibras vegetales, que va cosiendo hasta formar una estructura en la que se forman sombras y se convierte así una obra realmente maravillosa.
En noviembre acompañaremos a Gonzalo Lebrija a la Galería Travesía Cuatro. ¿Por qué has querido contar con este artista?
Es un artista con una trayectoria impresionante desde los años 90. Él trabaja con todo tipo de medios, desde fotografía y vídeo hasta performances. Es un artista mexicano que a día de hoy tiene un reconocimiento internacional importante. Su obra trata sobre la estética del tiempo pero a la vez habla mucho de los signos que se relacionan con su propia vida, de los instrumentos de poder en México, etc. Es un arte conceptual donde hay un mensaje muy fuerte y cada exposición es totalmente distinta a la anterior. Será muy interesante.
¿Cómo es la interacción entre los Amigos y los artistas?
Hay de todo. Hay gente que es muy activa y pregunta siempre y hay otra que está muy interesada pero prefiere preguntar después de una manera más íntima. Pero, en general, son grupos en el que se disfruta mucho el arte y se genera intercambio mutuo que es positivo.
Imágenes por Robalt.
¿Y los artistas? ¿Qué opinan cuándo les propones estos encuentros?
Nosotros contactamos con la galería y esta nos pone en contacto con los artistas. Ambos nos han puesto siempre todas las facilidades del mundo y están entusiasmados porque la Fundación de Amigos quiera ir. A los artistas generalmente les encanta poder hablar de lo que están haciendo, dar a conocer su trabajo, hacerse oír.
¿Cuáles son los criterios que sigues para seleccionar las galerías y exposiciones que propones en estos encuentros?
Hay varios factores que convergen. Primero es ver qué ofrecen las galerías en las distintas temporadas y, luego, intentamos mostrar las que más importancia tienen ahora mismo en el arte contemporáneo. También intentamos dividir por barrios para difundir las áreas donde se exponen diferentes artistas. Igualmente, procuramos que no siempre sean artistas españoles, sino que haya diversidad.
Además de los encuentros, acompañas a los Amigos en los viajes que organiza la Fundación. ¿Qué supone para la mirada de un aficionado al arte la experiencia de compartir este tipo de visitas?
En estos viajes se realizan visitas a artistas y coleccionistas, tenemos oportunidad de ver exposiciones a puerta cerrada e incluso a veces nos reciben los propios directores de los museos y nos hacen una visita guiada. Es una experiencia realmente enriquecedora.
En estos tiempos de velocidad y sobreinformación, ¿qué crees que puede aportar el arte contemporáneo —y la mirada más pausada al mismo que proponen los encuentros, los viajes y, en general, las actividades de la Fundación— para entender hacia dónde va el mundo?
Los artistas contemporáneos nos abren una ventana al mundo y siempre son escenarios que invitan a la reflexión. Su arte se gesta en el momento que vivimos, con lo cual, a través de su obra se busca lanzar preguntas para intentar entender la realidad. Pararnos a pensar en ella, creo yo, es una obligación.
En este sentido, ¿cuál crees que es el valor de una institución como la Fundación de Amigos del Reina Sofía dentro de la escena artística madrileña y española?
El valor que puede tener la Fundación de Amigos es que tiene el grandísimo objetivo de colaborar con el desarrollo del museo que nos acoge que es el Museo Reina Sofía. Junto con los viajes y los encuentros, la Fundación patrocina cursos, ofrece conferencias, realiza visitas guiadas… Como profesional del arte, la Fundación es un trampolín para traspasar a nuestros socios la pasión y el interés por la cultura. Para mí también es realmente enriquecedor. El valor no solo lo damos nosotros, sino que nos enriquecemos con la respuesta que recibimos de la gente, de los Amigos.
Encuentros con Artistas, en octubre y noviembre.